Un pequeño salón de la planta baja en la cara sur, al lado de la terraza cobija el bar. El volumen muy vertical habitado por tres lámparas en suspensión de Ingo Maurer en acero, papel y hojas de oro difundiendo una luz cálida;


El bar de Corian blanco, luminoso, contrasta con los paneles moldeados de origen.

Atrás del bar, un espejo simplemente apoyado sobre la chimenea de mármol blanco responde al espejo del lounge que lo enfrenta.

Dos magníficas y altas puertas corredizas testimonian la ingeniosidad de los artesanos del siglo XIX

El lounge, el antiguo gran salón, es todavía el espacio central y prestigioso del edificio.

El techo original está bien trabajado, los moldeados dorados encuadran un fresco aéreo representando la ronda de tres ángeles sobre el fondo de un cielo azul.

Agnès Canu, artista marsellesa, hace volar el gran salón abriendo las ventanas sobre el cielo en los seis murales del salón.

En el centro del volumen ,una gran lámpara compuesta de lentes de Fresnel en policarbonato, interpretación contemporánea de las arañas en cristal, suma a la confrontación del siglo XXI en el decorado del siglo XIX. Como el mismo mobiliario contemporáneo : la gran mesa en mármol de Enio Saarinen y las sillas de Charles Eames.

Es aquí que usted puede tomar un té Mariage Frères, un coctel de la casa, una cerveza biológica o un vino de la bodega Sulauze, de Guillaume Lefèvre, el sobrino de la casa.

El hotel propone una carta para el desayuno y el té, así también una selección de finger food, deliciosas alternativas de una comida tradicional.

Y para los amantes de vinos, lejos de haberlos olvidado, una buena enoteca, con una centena de botellas de calidad.

Con los primeros rayos del día, bien protegidos del viento, un jardín vertical, la terraza les recibe en una tranquilidad sorprendente a pesar de la ciudad tan cerca.

Una lámpara en suspensión de una talla impresionante de un rojo vivo le da su nombre: la RED BULLE BUSINESS. Un espacio elegido, con la posibilidad de privatizarlo reservándolo.